Su tiempo había finalizado y no tenía ni una sola buena noticia para su
primo, y lo único que se le podía ocurrir era; no afrontar la realidad y
dejarlo pasar, pero como su abuelo decía; al
mal paso darle prisa, así que ahora allí estaba, en la oficina de su primo
esperándolo, se sentía un sentenciado a muerte esperando a su verdugo…
-Que bueno verte por acá…-
dijo Linyang, al entrar a la oficina de Seunghyun y ver al primo menor.
-Esperando a Seung…-
contestó el menor –y… ahora te sientes mejor- preguntó ya que hace varios días
no había visto a su noona.
Lin lo miró y se sintió algo culpable por haberse alejado de él por más
de dos semanas, bueno sus problemas tampoco eran algo fáciles de contar.
-Si claro… me disculpo
si te hice preocupar…- dijo sonriente su noona.


